Monday, January 17, 2005

La cuenta atrás

Hace dos sábados me masturbé en el baño de una discoteca. Fue el sólo hecho de pensarlo, de recordar que siempre lo había tenido como un lugar morboso, para que mis manos comenzaran a adentrarse en mí. Fue increíble. Tardé mucho, y como era en una discoteca/pub de mi pueblo, sabía que la gente que aporreaba el otro lado de la puerta podían ser conocidas mías. Cuando salí del baño, mi cara era lo más descompuesta que podía imaginarse alguien. Me tiré 5 minutos enjuagándome la boca, intentando borrar los restos de un vómito que nunca había existido, mojando mi cara con cuidado del maquillaje, perdiendo el tiempo frente al espejo. Iba a salir cuando una conocida me preguntó que si había bebido demasiado, y con una cara aún de 3 pares, le contesté que un poquito. Cuando salí del baño, me sentí muy bien. Alguien debiera haberme dado un Oscar. Qué le voy a hacer si no puedo dejar de pensar en lo mismo, siempre. Busco desesperadamente el amor verdadero cuando lo único que quiero es hacer el amor como en las películas, con la pasión en cada centímetro de mi piel, de su piel, como si esa noche fuera la última de nuestra vida, porque puede que sea nuestra última. Y qué si le tengo miedo a que me hagan daño en todos los sentidos, si tengo miedo a que me utilicen como otros han hecho ya, que por dejar actuar a mis instintos me siento mierda cada vez que me miro al espejo, que no puedo evitar ruborizarme de vergüenza al recordarlo, y a veces ruborizarme de deseo, y desearlos, con asco y ... asco. Que me gustan casi todos los tios de mi alrededor, a mi compañero de grupo y de clase me lo imagino besándome, encima mío; a mi vecino me lo imagino andando juntos de la mano, besándome en el cuello, abrazándome; a otro vecino, no sé, está ahí pero esto es lo peor, soy una depravada que sólo busca amor. Soy una ninfómana romántica. Ninfómana que no se come nada, pero eso no tiene nada que ver, se puede serlo de corazón, ¿por qué no?

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